Los participantes van acompañados de habitantes de la Córdoba musulmana, judía y católica y además el recorrido está dinamizado con juegos y pruebas para resolver.
La actividad cultural de este itinerario puede combinarse con actividades tan diversas como un taller de pintura con Julio Romero de Torres, una visita al Zoo o la resolución de un misterio en la ciudad palatina de Medina Azahara, ubicada a las afueras. Todas las actividades se realizan bajo la responsabilidad y supervisión de monitores y dinamizadores. Esto supone dos grandes ventajas:
2) Más motivación para el aprendizaje, realizado a través de actividades de ocio y fuera del centro.

